miércoles, 14 de noviembre de 2018

EFEMÉRIDES MARÍTIMAS Y NAVALES


Colaboración del C. de N. Edgardo Loret de Mola
Responsable de la edición: Rosario Yika Uribe

Fuente: Cinco siglos del destino marítimo  del Perú, de Esperanza Navarro Pantac: Instituto de Estudios Histórico-Marítimos del Perú, 2016

Efemérides Navales de Hoy 14 noviembre







14 de noviembre 1837: En el marco de la guerra de Chile contra la Confederación Perú-boliviana, la expedición del general Trinidad Morán arriba a las islas Juan Fernández. Las naves fondean en la Bahía Cumberland de la isla Más a Tierra (hoy Robinson Crusoe). Allí, Morán se entera de que el general chileno Ramón Freire ha sido exiliado a Australia, donde permanecerá hasta 1842. (Si bien la efemérides trata de un evento de la guerra de Chile contra la Confederación Perú-boliviana, el hecho que sucediera en las Islas Juan Fernández nos permite hablar de estas islas y de su habitante más famoso: Alejandro Selkirk. Estoy seguro que su historia les gustará)

ALEJANDRO SELKIRK – EL VERDADERO ROBINSON CRUSOE
 Alejandro Selkirk nació en 1676 en Largo, Escocia, hijo de un exitoso curtidor de pieles y cueros. En 1695, a los 19 años, escapó de casa y se embarcó, aprendiendo las artes marineras. En 1704 se unió a William Dampier para actuar como corsarios contra los buques de la Corona Española en el Pacífico. En Setiembre de ese año llegaron a la Isla Más a Tierra del archipiélago Juan Fernández, 400 millas al oeste de las costas de Chile, y debido a que no confiaba en su capitán y sus temores sobre la integridad del casco de la nave (que estaba en muy mal estado por “broma”), demandó bajar a tierra y dejar el buque. El Capitán lo dejó en tierra a fin de librarse de un escocés cabeza dura. Cuando el buque zarpó, Selkirk se aterrorizó y pidió que no lo dejaran, pero no le hicieron caso o no le oyeron. 
Sus primeros ocho meses en la isla fueron de terror y depresión ante el aislamiento y la soledad. Selkirk se refugió en una cueva junto al mar, no se alejó de la playa en la esperanza de ver un buque, alimentándose de conchas, peces, tortugas y focas. Extrañaba la sal para darle sabor a lo que comía pero a pesar de tener el mar a su lado, no sabía como convertirla. Más de una vez contempló suicidarse. Los ruidos del interior de la isla lo aterrorizaban y se imaginaba que rondaban fieras (eran árboles que el viento tumbaba). Este estado de semi-locura y no aceptación de su nueva realidad, finalizó cuando llegó la época de apareamiento de los lobos de mar y cientos de de ellos invadieron su playa. Selkirk abandonó la playa y se internó en la isla en busca de comida y abrigo. Descubrió entonces cabras salvajes, descendientes de algunas cabras que probablemente escaparon de algún buque pirata o corsario que había recalado en la isla. Selkirk las comenzó a cazar con su mosquete hasta que se le acabaron las balas y entonces aprendió a atraparlas a la carrera para comer su carne y, más tarde, aprendió a domesticarlas para también poder tomar su leche. Además descubrió que había rabanitos salvajes, coles, palmitos, aparte de madera.
 Ya que la isla albergaba enormes colonias de enormes ratas que le mordisqueaban las manos y los pies cuando dormía, Selkirk  descubrió que también habían colonias de gatos, por lo que domesticó a varios y les enseñó a dormir alrededor de su cama para protegerlo. Construyó varias chozas junto a un riachuelo y comenzó a gozar de su isla. La Biblia se convirtió en su compañera más importante y la religión calmó su ansiedad y hizo más llevadera su soledad, además de leer la Biblia en alta voz para no olvidar el sonido de su propio idioma. Ubicó un mirador en lo alto del cerro “Yunque” (de 900 metros de altura) desde el que observaba el mar, con leña a su lado, listo para prender fuegos para llamar la atención. Ya que no contaba con fósforos y como había usado toda su pólvora, aprendió a frotar ramas de un árbol de pimiento para prender fuego, usando además su fruto para condimentar su comida. Dejando su coy, construyó una cama que cubrió con pieles de cabra y pronto cubrió también las paredes de sus dos chozas para protegerse del frío. Con su única olla, hervía agua para sancochar la carne, usando la madera del pimiento no sólo para cocinar sino también para alumbrar en la noche.
Regresando a la costa, comenzó a pescar langostas para enriquecer y variar su dieta. Cuando su ropa dejó de ser útil, se hizo  toscas ropas (gorros, chaquetas y pantalones) con las pieles de sus cabras, que cosía con un clavo que había hallado y cordones que fabricaba de las mismas pieles. Al gastársele su cuchillo, fabricó otros de las fajas de hierro que encontró en un barril que el mar arrojó a la playa.El 1ro de febrero de 1709 buques ingleses arribaron y Selkirk, luego de cerciorarse que no eran españoles, prendió fogatas que llamaron la atención del piloto, que era nada menos que el mismo Dampier que lo había reclutado en 1704, encontrando a un emocionadísimo Selkirk, cuatro años y medio después de haberlo dejado en la isla.
 Esta fascinante historia de adaptación al cambio y supervivencia, sirvió de inspiración para el libro de Daniel Defoe: Robinson Crusoe.
 El 1 de enero de 1966, Chile le cambió el nombre a la isla Tierra Adentro por el de Robinson Crusoe y para, de alguna manera, compensar la memoria del verdadero naúfrago, le puso el nombre de Alejandro Selkirk a la isla Más Afuera, ubicada 100 millas al oeste de Robinson Crusoe, isla que probablemente nunca vió Selkirk.



14 de noviembre 1890: El Gobierno dispone subvencionar a cualquier compañía de navegación que realice de 3 a 6 viajes anuales directos entre Liverpool (Inglaterra) e Iquitos. 

Booth Line to The Amazon 
By Ken Williams, Nautical Historian, U.K.

The rise and fortunes of the Booth Steamship Company mirrored the development of the rubber trade in the Amazon basin. In its heyday, at the beginning of the 20th century, the company not only played a prominent role in the carriage of the region’s overseas trade, but also owned many of the wharfs, warehouses and shipping agencies along the Amazon. Until the middle of the 19th Century, the vast Amazon basin remained virtually untouched by the outside world, apart from a few isolated missionary and trading settlements along the banks of some of its rivers. Then in 1866 – after years of deliberation in the Imperial Parliament of Brazil – Emperor Pedro II decreed free navigation for all foreign merchant ships on the waters of the Amazon and some of its tributaries, and this heralded an influx of settlers to the region. Two years later, in 1868, Peru followed Brazil’s example by declaring her rivers open to ships of all nations. 

In Britain, two brothers, Alfred and Charles Booth, formed a steamship line from Liverpool to the north Brazilian ports, at that time served solely by sailing ships. Their first ship sailed from Liverpool in 1866 to the north coast of Brazil and Para (now Belem) in the Amazon estuary, pioneering the first passenger-cargo steamer service between Europe and the Amazon.


During the 1870s some seagoing vessels proceeded nearly 1,000 miles up the Amazon to Manaus and by the end of the decade sailings rapidly increased to keep pace with the first stages of the rubber boom. Rubber had become a major industrial raw material following the invention of the first detachable pneumatic tyre in 1888, and the subsequent development of bicycles and motor vehicles. Demand for this commodity led to an increase in rubber-gathering such that river towns like Iquitos experienced spectacular economic growth. As a consequence, a direct service was inaugurated in 1897 between Liverpool and Iquitos, a round trip of 12,800 miles, with each leg of the voyage lasting two months. This proved a profitable venture for the company – one ship that cost £15,000 to build, made £10,000 profit on her first three voyages. Later a similar service was established from New York to Iquitos, calling at Belem and Manaus. 

To accommodate the difference of some 40 feet between the highest and lowest river levels at Iquitos, a floating landing-stage was opened in 1904 for the use of the company’s ships. From there cargo was winched up the river-bank and into customs warehouses at the corner of Loreto Street, opposite Plaza Castilla. Although cargo handling was much improved, the muelle or wharf never in itself proved a profitable investment. 
The boom years were not to last. Amazon rubber production peaked just before the outbreak of the First World War and, at that time, the Booth fleet numbered 26 ocean-going ships, in addition to a variety of tugs and barges. During the war years the steady rise in low-cost cultivated rubber from the new plantations in south-east Asia sharply curtailed the financial returns of collecting wild rubber from the Amazonian jungle. The Amazon rubber trade did not recover with the ending of the war and, as a result, the seven Booth Line ships torpedoed and sunk by German U-boats were not replaced. Unfortunately, the rubber price depression of the inter-war years proved bleaker than anything that went before. This, in turn, only exacerbated the general contraction in the Amazon and north Brazil trades, thus making further reductions in the Booth fleet inevitable, and by the end of the Second World War the company was down to just four ships. Although the five vessels destroyed by enemy action between 1939 and 1945 were compensated for by the British government, the Booth family were reluctant to face the daunting task of rebuilding the fleet. They sold their shipping interests in 1946 to Lord Vestey, who already had a large stake in the South American trade, but the Booth Line still functioned as a separate entity.  

Despite the decline in their cargo trade with the region, the passenger market proved more resilient. Before the Second World War, the Booth Line effectively promoted their small fleet of first-class passenger ships under the slogan ‘A 1,000 miles up the Amazon’ cruises, which were really part of their normal mixed general cargo voyages. The journey started in Liverpool with calls at Oporto, Lisbon, Madeira and Belem before heading up the Amazon to Manaus. Normally, the ships were also provided with third-class accommodation, consisting of two and four-berth cabins, which were mostly occupied by emigrants from Portugal to Brazil. Competition from the airlines in the early 1960s made inroads into the profitability of passenger shipping. The decline in passenger numbers ultimately forced Booth’s to be one of the first major British companies to withdraw from the passenger trade altogether. In 1977, the Booth Line terminated the New York-Amazon run as competition from South American companies increased and the amount of cargo on offer diminished, thus bringing a service spanning almost a century to a final close. 




14 de noviembre 1963: Se promulga la Ley N° 14702, que declara el 5 de enero de 1864 fecha oficial de fundación del Puerto Fluvial de Iquitos, sobre el río Amazonas. (Por si no lo sabíamos, Iquitos tiene la singularidad de ser la ciudad más grande del Mundo a la que NO se puede llegar en automóvil)

LEY 14072

“El Presidente de la República, por cuanto: EL CONGRESO DE LA REPÚBLICA ha dado la Ley siguiente:

ARTÍCULO ÚNICO: Declárese el 5 de enero de 1864, fecha oficial de fundación del Puerto Fluvial de Iquitos, sobre el río Amazonas.

Comuníquese al Poder Ejecutivo para su promulgación.

Casa del Congreso de Lima, a los veintinueve días del mes de octubre de mil novecientos sesentitrés.

Julio de la Piedra, Presidente del Senado;
Fernando León de Vivero, Presidente de la Cámara de Diputados;
Carlos Malpica, Senador Secretario;
Luis F. Rodríguez, Diputado Secretario.
El señor Presidente Constitucional de la República; Por cuanto: Mando se publique y cumpla. Dado en la casa de Gobierno en Lima, a los catorce días del mes de noviembre de mil novecientos sesentitrés.

FERNANDO BELAUNDE TERRY, 
Oscar Trelles Montes.”

Iquitos celebra 153 años como puerto fluvial del río Amazonas (El Comercio, 5 enero 2017)
Autoridades locales y congresistas de Loreto participaron de las actividades protocolares pese a lluvia de más de 10 horas



Iquitos cumple 153 años de fundación como puerto fluvial sobre el rio Amazonas y celebra la presencia de la Marina de Guerra en la Amazonía Peruana. Autoridades locales, y congresistas que representan al departamento de Loreto, participaron de las actividades protocolares pese a la lluvia que cayó por más de 10 horas. El inició de la conmemoración fue con una misa Te Deum. Luego se realizó la ceremonia de izamiento de banderas, el desfile cívico–militar y, finalmente, la sesión solemne donde el historiador amazónico Luis Alejandro Tafur Rengifo hizo una reseña sobre la fecha. Según explicó, en el año 1864 marinos a bordo de los buques peruanos Pastaza, Próspero y Morona, enviados por el entonces presidente Ramón Castilla y Marquesado, trajeron piezas para instalar la Factoría Naval. Así, un 5 de enero se declaró la fundación de Iquitos como puerto fluvial sobre el río Amazonas, y punto de partida hacia otras regiones.
Además, que en la época de la explotación del caucho, iniciada aproximadamente en 1880, Iquitos se convirtió en el centro principal de esta actividad dentro de la Amazonía peruana. También, como ello generó la llegada varios peruanos de otros puntos del país y europeos, para conseguir fortuna rápida y fácil explotando a los nativos amazónicos. Durante este período fue construida la arquitectura de Iquitos, y se dotó a esta ciudad de los servicios básicos. Iquitos se ha consolidado como la ciudad de mayor importancia en la Amazonía Peruana y la sexta ciudad del Perú. Sus destinos turísticos más importantes son el lago de Quistococha, la reserva Allpahuayo – Mishana, Santa Clara, la comunidad de ‘Los Boras’, el Centro de Rescate Amazónico – Manatíes, entre otros.

14 de noviembre 1970: Después de medio siglo, los cadetes de la Escuela Naval tienen un nuevo uniforme de paseo. 

EFEMÉRIDES MARÍTIMAS Y NAVALES


Colaboración del C. de N. Edgardo Loret de Mola
Responsable de la edición: Rosario Yika Uribe

Fuente: Cinco siglos del destino marítimo  del Perú, de Esperanza Navarro Pantac: Instituto de Estudios Histórico-Marítimos del Perú, 2016

Efemérides Navales de Hoy 13 noviembre




13 de noviembre 1818: Proclama del capitán general don José de San Martín a los limeños y habitantes de todo el Perú. Anuncia que el momento de su emancipación política ha llegado. 







13 de noviembre 1844: Nace el teniente primero Diego Ferré Sosa, en el departamento de Lambayeque.

Diego Ferré Sosa (Tomado de El Peruano, artículo de Domingo Tamariz Lúcar del 8 de octubre del 2017)
Fue el ayudante de Miguel Grau, el oficial que estuvo cerca del egregio marino durante toda la insólita campaña del Huáscar y, finalmente, en el Combate de Angamos, encuentro en el que, en un día como hoy –8 de octubre–, una granada enemiga impactó en la torre, mató al almirante Grau y dejó moribundo al teniente primero Diego Ferré, su valeroso ayudante. Juntos pasaron a la gloria eterna.

Diego Ferré Sosa nació el 13 de noviembre de 1844, en el distrito de Reque, sin que los padres lo previeran. Sucedió que el día anterior, sus progenitores, Eusebio Ferré y doña María Mercedes Sosa, quienes residían en el pueblo vecino de Monsefú, habían ido a Reque a visitar a unos familiares y se les hizo tarde el regreso a casa. Fue en esas circunstancias que doña María Mercedes dió a Luz a Diego, de ahí que la infancia del futuro marino transcurriera en Monsefú, donde su padre fue alcalde tres veces.  Diego estudió la instrucción primaria en la Escuela Nacional de Lambayeque y la secundaria en el Colegio de Nuestra Señora de Guadalupe de Lima (1859-1864). Al año siguiente fue inscrito en el Colegio Naval Militar. Su vocación de marino comenzaba hacerse realidad. A fines de ese año rindió examen ante un jurado presidido por el ministro de Guerra y Marina, José Gálvez Egúsquiza, quien impresionado por su soltura y conocimientos, le ofreció al término de su actuación los despachos de guardiamarina. El ministro Gálvez, futuro héroe del Combate del 2 de Mayo, fiel a su palabra, el 14 de enero de 1866 le otorgó el grado de guardiamarina, y lo destinó a la corbeta América recién llegada al Callao para hacer frente a la Escuadra Española en el sur del país. Eran los días en que la Escuadra Española del Pacífico se abría a nudo desafiante en mares sudamericanos con el avieso propósito de imponer nuevamente su soberanía en nuestros países. A bordo de la corbeta América, el joven Ferré tuvo su bautismo de fuego. Fue en el sur, en el Combate de Abtao, donde tres naves peruanas, junto con la Covadonga chilena –unidas en virtud de una alianza–, humillaron a la escuadra ibérica, el 17 de febrero de 1866. Su actuación en ese encuentro le valió su ascenso a teniente segundo. Ferré sirvió en la victoriosa fragata América hasta que esta naufragó en el devastador maremoto de Arica, ocurrido el 13 de agosto 1868. 

Luego formó parte de una comisión para traer de Estados Unidos de América los monitores Manco Cápac y Atahualpa. A bordo del primero hizo un largo y penoso viaje que tuvo visos de odisea. Realizó la travesía desde Nueva Orleans –principal puerto del río Mississipi– al Callao, a través del Estrecho de Magallanes.  Ni bien retornó a la patria, Ferré fue ascendido a teniente segundo. Transcurría el 19 de marzo de 1870. Pasó luego a la dotación del vapor Tumbes, posteriormente a la del monitor Huáscar, en el que se embarcó por primera vez el 8 de diciembre de 1871 y en el cual años después se cubriría de gloria. A continuación sirvió en la fragata Independencia y otras unidades. Promovido a la clase de teniente primero fue nuevamente destinado al Huáscar. Se hallaba en el histórico monitor cuando estalló la Guerra del Pacifico.

El comandante Miguel Grau, que solo contemporizaba con el mérito, distinguió a Ferré haciéndolo su ayudante. Y en esa responsabilidad, hizo la campaña naval de 1879 en el Huáscar, el glorioso monitor que durante seis meses después de declarada la guerra puso en jaque a la poderosa Armada chilena. Ferré participó en la ruptura del bloqueo de Iquique, bombardeo de Antofagasta, captura del transporte Rímac y en todas las hazañas que realizó el Huáscar hasta el 8 de octubre de 1879, día del Combate de Angamos, en el que Ferré se comportó con gran denuedo y arrojo. Como ayudante del comandante Grau, estuvo a su lado durante la acción. En cumplimiento de una orden suya, en pleno ataque chileno, logró izar el pabellón peruano, que minutos antes había sido arriada por el fuego enemigo. 

En el Combate de Angamos, una granada lanzada desde el Cochrane impactó en la torre del comandante del Huáscar y segó la vida del almirante y de su leal y valeroso ayudante. Pensar que Ferré solo contaba con 35 años. “Ferré no era una notabilidad como marino –apuntan sus biógrafos–, pero era un oficial de honor, con los conocimientos suficientes para representar al cuerpo del que formó parte ante cualquier marina del mundo”. 

Sus restos descansan en la Cripta de los Héroes del Cementerio Presbítero Maestro.  



13 de noviembre 1888: Por decreto supremo el mariscal Cáceres ordena la reapertura de la Escuela Náutica de Paita. 



13 de noviembre 1912: Esta mañana el sumergible Ferré, a cuyo bordo se halla el ministro de Guerra general Enrique Varela, realiza su primera inmersión oficial en el Callao, con prácticas de ejercicios en la rada exterior, evolucionando bajo el agua y a distintas profundidades durante una hora y media. 






13 de noviembre 1958: Por Resolución No 31 se oficializa la presencia del Museo Naval del Perú en la Marina de Guerra del Perú.


13 de noviembre 1963: William Willis, capitán norteamericano, supera todas las travesías anteriores entre el Perú y Oceanía, después de 128 días en el mar, llega a su destino en Australia. 

13 de noviembre del 2002: Fallece el capitán de fragata Luis Felipe Villena Gutiérrez, quien, junto con el contralmirante Federico Salmón de la Jara, concibió el proyecto de la Historia Marítima del Perú, de la cual es gestor. Con un selecto grupo de oficiales de Marina e historiadores nacionales, fundaron el año 1963 la Comisión para Escribir la Historia Marítima del Perú. Fue Secretario Ejecutivo de la misma y permanente promotor y difusor de la obra. Al crearse el Instituto de Estudios Histórico-Marítimos, el 17 de octubre de 1973, continuó, desde su cargo de Secretario Ejecutivo, desarrollando la tarea de impulsar la Historia Marítima del Perú. 

Capitán de Fragata Luis Felipe Villena Gutiérrez (artículo del Contralmirante Federico Salmón de La Jara, publicado en la Revista de Marina de Abril 2003)

Era setiembre de 1948. La Escuela de Submarinos, entonces en la hábil dirección de un experimentado comandante, el capitán de corbeta Miguel Rotalde de Romaña, había dado término a su IX curso de instrucción. Los integrantes de aquella promoción, constituida por cinco jóvenes alféreces de fragata imbuidos en el tradicional de esa arma, que significaba un tentador reto para muchos de los nuevos oficiales que egresaban de la Escuela Naval, fueron destacados a nuestros inolvidables submarinos Tipo "R", donde pasarían largos años de su carrera en el mar. Un año después, como comandante de la División de Submarinos, conocí a ese excepcional ser humano, católico virtuoso, destacado profesional y trabajador incansable en el servicio y defensor sin límites de todas las causas nobles, que fue Luis Felipe Villena Gutiérrez. Durante tres años, fueron muchas las oportunidades que tuve para conocerlo y apreciar sus cualidades. Sobre el puente del submarino, tuve ocasión de apreciarlo en todo su valor. En la Cámara de Oficiales o en el comedor, el teniente Villena mostraba, invariablemente, su joven optimismo y el cariño por la Marina, sus tradiciones y valores. Era, además, el primero en vestir la ropa sport para las clásicas prácticas de fulbito.

En abril de 1950, la División de Submarinos zarpó a la costa noreste de los Estados Unidos de Norteamérica para cumplir una trascendental misión. Después de treinta años de construidos, los nobles "R" volvían al lugar de su nacimiento: los astilleros de Electric Boat Company, en Groton, Conn. Luis Felipe era el oficial de administración de la División y, en tal condición, desempeñó, durante ocho largos meses, las delicadas labores de llevar las cuentas y administrar los fondos para la adquisición de nuevos equipos, haberes, gratificaciones y habitabilidad para oficiales y dotaciones. No puedo olvidar su escrupulosa dedicación al trabajo, su honestidad sin límites, empeño que no era óbice para su puntual asistencia a los trabajos y a las clases en la Escuela de Submarinos de New London. Una noche, pasadas ya las tres de la madrugada, se apareció en mi habitación de la residencia de oficiales para pedirme firmar nuevamente la cuenta mensual, por haber detectado una diferencia de un dólar y veinte céntimos (U.S. $ 1.20) en los documentos que mensualmente remitíamos a la Dirección General de Economía.


Una vez más, el destino nos unió durante varios ejercicios en la Directiva del Centro Naval. Esta vez, para concretar un caro sueño: la Historia Marítima del Perú. En setiembre de 1963, precisamente el 24, el Libro de Actas consigna el inicio de esta trascendental obra, acordada por la Junta Directiva y redactada por el presidente de la Comisión Cultural, el capitán de fragata Luis Felipe Villena Gutiérrez, en la que se le nombraba Coordinador General de la "Comisión para Escribir la Historia Marítima del Perú". Se dio inicio, al día siguiente –y no podía ser de otro modo, tratándose del espíritu del comandante Villena–, a una obra que lleva ya cuarenta años en los que, reunidos los más brillantes investigadores, científicos e historiadores, están cumpliendo una tarea, quizás inédita en nuestra patria, como es escribir la historia marítima del Perú, ejemplar labor conjunta de destacados almirantes, oficiales de Marina y civiles que hoy integran el Instituto de Estudios-Histórico Marítimos del Perú.

Como en toda gran obra, han sido muchas las vivencias, experiencias y obstáculos que al principio tuvimos que superar. Vienen a mi memoria los diferentes locales donde la "Historia Marítima del Perú" fue forjándose. En los primeros años, una pequeña habitación del viejo local del Centro Naval del Callao (1963-1969) fue el escenario del común esfuerzo. Dos muchachos, muy jóvenes aún, que empezaban su destino en la vida, fueron nuestros fieles acompañantes: Víctor Félix Tipiana Cornejo y Ángel Julio Alva Flores, quienes se constituyeron como los primeros bogas de una embarcación que recorrería miles de millas y varios siglos de nuestra historia del mar.

Meses después y por corto tiempo, cumplió la misma misión una antigua oficina del antiguo ex – Ministerio de Marina, en la avenida Nicolás de Piérola (La Colmena, 1970 – julio 1972). La cuadra siete de la avenida Nicolás de Araníbar sería después la sede (1972 – mayo 1988). Por sus versallescas escaleras de mármol, transitaron ilustres peruanos, como José Luis Bustamante y Rivero y Jorge Basadre, quienes enaltecieron con su presencia la vieja casona que es parte de la Historia, pues, desde 1930, a la caída del presidente Leguía, fue dada en uso a la Marina de Guerra, como local del Consejo de Justicia Naval.

Durante los dieciséis años que allí funcionara la Comisión –convertida ya en Instituto de Estudios Histórico Marítimos del Perú por D.S. 015-73-MA, de 17 de octubre de 1973–, destacados historiadores fueron incorporados como miembros de número en el ambiente muy limeño de esa vieja calle. En esa casa, Luis Felipe trabajó incansablemente, a veces hasta altas horas de la noche, con lo que dio ejemplo de constancia, fe y devoción por una misión que, al principio, parecía difícil de cumplir.

Han transcurrido los años, se han sucedido muchos acontecimientos en nuestra historia, y la obra que impulsara Luis Felipe Villena continúa, sin límite de tiempo, su ruta hasta un puerto que no tiene final.

Los avatares de la vida nos llevan, a veces, a conocer y admirar en forma especial a determinados camaradas de nuestra profesión. El capitán de fragata Luis Felipe Villena Gutiérrez ha sido, por designio de Dios, uno de aquellos oficiales con los que tuve el honor de trabajar codo a codo y, así, conocer sus excepcionales virtudes como persona, marino, católico, ejemplar jefe de familia y hombre presente en la defensa de toda causa buena: un peruano total.


El Comandante Villena(a la izquierda) tuvo una notable participación en el Instituto de Estudios Histórico - Marítimos del Perú.
Entre 1991 y 1995, fue presidente de la Asociación de Ex – Cadetes Navales del Perú. Con el mismo entusiasmo, tenacidad y fe que caracterizaban todos sus actos, trabajó por el engrandecimiento y difusión de esta institución. Fue el iniciador y constante impulsor del "Día del Recuerdo", fecha en que se revive el paso por la Escuela Naval. Y allí, en su "Alma Mater", perduran aún la voz y la imagen de Luis Felipe, su enorme y contagiante emoción, al entonar muy fuerte las "barras navales".

Entre 1967 y 1972, en los que me tocara el honor de presidir el directorio de la Compañía Peruana de Vapores, el destino volvió a unirnos, esta vez, en la ardua tarea de llevar adelante la reorganización de esa empresa estatal. Villena aplicó sus energías a la organización, superación profesional y disciplina de los trabajadores. Su presencia, como jefe del departamento de personal, fue una garantía de acción siempre constructiva, siempre bien intencionada. Una vez más, se ponían en evidencia ese inagotable afán por el trabajo, la moral y el cumplimiento del deber de un líder nato. Gracias a Luis Felipe, la Compañía Peruana de Vapores renació y ocupó el lugar que nunca debió perder.

La empresa Técnica Naviera y Portuaria (TECNAPO), la Dirección General de Transporte Acuático del Ministerio de Transportes y Comunicaciones, la Dirección Nacional del SENATI (Servicio Nacional Técnica Industrial), la dirección de OPAMAR (Operaciones Marítimas) y la presidencia de la Asociación Marítima del Perú fueron escenarios de su incansable dedicación al trabajo y su vocación por el desarrollo del Perú, con especial cariño por las actividades relacionadas con el mar, su conocimiento y su explotación en beneficio del país. En ese mismo sentido, fue también colaborador permanente del diario El Comercio y la Revista de Marina.

Estando en la Dirección de Transporte Acuático, soñador y pionero, supo anticiparse a la situación de preeminencia que, una década más tarde, ocuparían los países de la Cuenca del Pacífico; con gran intuición, aquilató el valor de una marina mercante en un país marítimo y costero como el nuestro, y concibió el proyecto de crear una escuela de marina mercante. Con tenaz empeño, persiguió su concreción, hasta que, en diciembre de 1970, por D.L. 18711, se creó la Escuela Nacional de Marina Mercante "Miguel Grau", como Organismo Público Descentralizado del Sector Transportes y Comunicaciones. Sus actividades se iniciaron el 1o de enero de 1971; y sus labores docentes, el 5 de julio del mismo año. 

Luis Felipe Villena alcanzó la meta que todo oficial de marina anhela cuando fue nombrado Comandante del B.A.P. Angamos. Era marzo de 1962; después de catorce años de servicio en el arma, lograba, con todo derecho, tan trascendente posición. Sin embargo, cinco meses después, el comandante del moderno submarino al que había dedicado todo su empeño profesional –teniendo en cuenta que el comando de una nave, en este caso un submarino, es la cúspide del liderazgo de todo buen oficial–, al presentarse una crisis política en el Perú, elevó su renuncia al cargo y pidió su pase a la situación de retiro, por no estar de acuerdo con la posición tomada por el alto mando. Se imponía un gobierno de facto que el comandante Villena, abanderado defensor de la Constitución, se negó a aceptar. Extraordinaria fue la actitud contenida en su drástica decisión de ir en defensa de sus más altos ideales, lo cual define la personalidad de este oficial de Marina ejemplar. Luis Felipe, fueron muchos los que tuvieron el privilegio de conocerte y admirar tus cualidades. Quiso el destino que juntos, tú y yo, transitáramos por los mismos caminos, y ello me da la facultad de decirte cuánto te admiramos y cuánto extrañaremos tu presencia en las horas que nos quede por vivir. Desde arriba, muy alto, seguirás viviendo con nosotros y el recuerdo de tu limpia imagen será ejemplo para las futuras generaciones.


13 de noviembre 2012: El equipo naval, a cargo de la Escuela de Grumetes de la Segunda Zona Naval, gana las medallas de oro, plata y bronce en el Campeonato de Cross Country organizado por la Federación Deportiva Militar para el personal que realiza su Servicio Militar Voluntario. 






EFEMÉRIDES MARÍTIMAS Y NAVALES


Colaboración del C. de N. Edgardo Loret de Mola
Responsable de la edición: Rosario Yika Uribe

Fuente: Cinco siglos del destino marítimo  del Perú, de Esperanza Navarro Pantac: Instituto de Estudios Histórico-Marítimos del Perú, 2016

Efemérides Navales de Hoy 12 noviembre





12 de noviembre 1855: Arriban al Callao la fragata Apurímac y los vapores Loa y Tumbes, construidos en Londres. 




12 de noviembre 1862: Los bergantines Apurímac y Manuelita Costas, con los capitanes Miguel Grau y Andrés García, naufragan en el fondeadero de la isla Manihiki. Grau y García regresarán al Perú a bordo del bergantín Trujillo, que arribará al Callao el 6 de enero de 1863. 


12 de noviembre 1866: El prefecto de Loreto, Benito Arana, inicia una expedición punitiva contra los cashibos por el asesinato de los alféreces Alberto West y Juan Antonio Távara. La denominada “incursión de castigo” desata el 6 de diciembre un bombardeo inmisericorde sobre estas comunidades.






12 de noviembre 1900: Se funda el Centro Naval del Perú, bajo la presidencia del capitán de fragata Ramón Freire Goytizolo. 

12 de noviembre 1965: Por D. S. No 67, se dan disposiciones para la conservación de la anchoveta, en relación con la industria pesquera. 


12 de noviembre 1970: Equipo de la Sanidad Naval recibe de manos del representante del ministro de Salud Pública el premio Roussel Perú 1970, en ceremonia en el auditorio del Centro Médico Naval. 


12 de noviembre 1975: Se crea la Dirección de Información de la Marina. 



12 de noviembre 1981: Es lanzada al mar la motonave Presidente José Pardo, construida por el SIMA para la Compañía Peruana de Vapores. 
Carguero / Frigorífico.

Astillero: SIMA, Servicio Industrial de la Marina.
Lugar de construcción: El Callao, Perú.
Casco nº: 27                
Sociedad clasificadora: LRS
Señal distintiva: OAPP                                     
IMO: 7516149
TRG: 17.807 ton                 
TRN: 8.152 ton                  
DWT: 21.725 ton               
D: 19.143 ton

Eslora: 182,00 m             
Manga: 27,04 m                
Puntal: 14,00 m                
Calado: 10,25 m

Bodegas: 5
TEUs: 918 (100 reefer)
Equipos de cubierta (Cantidad x toneladas): Grúas: 3 x 36; Plumas: 1 x 18.
Capacidad granel: 27.216 m³.  

Un motor diésel Sulzer 6RND76; 2T; 6 cilindros (760 x 1.550);  Sulzer Freres, Winterthur, Suiza.
12.000 HbP.                 
Hélices: 1 f                   
Velocidad: 17,0 nudos.

1981.12 de Noviembre. Botado para la Compañía Peruana de Vapores S. A., Lima. Bautizado PRESIDENTE JOSE PARDO. (Perú)
1986. Diciembre. Alistado.
1987. 30 de Octubre. Interdicto por deudas en Liverpool, U. K.
1989. Adquirido en subasta por a CNco, China Navigation Co., (J. Swire & Sons). Rebautizado KWANGTUNG III. (Hong Kong)
1992. Arrendado a la Woermann Linie. Rebautizado WOERMAN AFRICA.
1992. Reintegrado a la CNco. Rebautizado KWANGTUNG III.
1994. Arrendado a la CGM, Compagnie Generale Maritime. Rebautizado CGM KWANGTUNG.
1995. Reintegrado a la CNco. Rebautizado KWANGTUNG III.
1999. Abril. Mismo dueño. Rebautizado TAURANGA CHIEF.
2001. Febrero. Mismo dueño. Rebautizado KWANGTUNG III.
2004. Julio. Vendido. Rebautizado OEL ESTEEM.
2008. Junio. Vendido a Princess Maritime Corp. (Cosmoship Management), Alenas. Rebautizado ESTEEM C. (Liberia)
2012. Desguazado.




12 de noviembre 2012: El gobierno de España, a través de su Ministerio de Defensa, expresa su compromiso para cooperar técnicamente en la construcción del buque escuela a vela que será construido en el SIMA-PERÚ. 


12 de noviembre 2014: El dique flotante del SIMA-Iquitos, que se encontraba en maniobra para realizar el ingreso de una embarcación, presenta fallas, por lo que personal naval del SIMA, intentando solucionar la avería, ingresa a los tanques donde se originaba el problema. Aproximadamente a 20:50 horas, presuntamente a consecuencia de gases tóxicos en dichos compartimentos, se produce el fallecimiento del siguiente personal: Tco. 2o Tel. Kelvin Vásquez Macedo, Tco. 3a Man. Giuliano Silva Arellano, Of. de Mar de 2a CAR Jaime Ríos Sayón, Of. de Mar de 3a MAN Wenceslao Aspajo Maytahuari, MAR Tercero Lozano Córdova, Grumete Jhordy de la Cruz Romaina.