lunes, 15 de octubre de 2018

EFEMÉRIDES MARÍTIMAS Y NAVALES


Colaboración del C. de N. Edgardo Loret de Mola
Responsable de la edición: Rosario Yika Uribe

Fuente: Cinco siglos del destino marítimo  del Perú, de Esperanza Navarro Pantac: Instituto de Estudios Histórico-Marítimos del Perú, 2016

Efemérides Navales de Hoy 14 octubre


14 de octubre 1879: Federico Blume Othon lanza al agua en Paita el primer sumergible peruano. Realiza estas primeras pruebas junto a su hijo y ocho trabajadores del ferrocarril. Los resultados son increíbles: logra alcanzar una profundidad de 72 m y una velocidad máxima de 3 nudos. 



Peruano del Ing Federico Blume Othon (artículo publicado en el sitio web de la Comunidad Submarinista Latinoamericana, bautizado con el nombre de elsnorkel.com)

Al iniciarse la Guerra con Chile en 1879, el Ingeniero Juan C. Federico Blume Othon, venía desarrollando desde 1866 un proyecto de sumergible, pensó que había llegado el momento de materializarlo. 

El 22 de Junio de 1879 se inicia la construcción del sumergible, siendo terminado el 12 de Octubre del mismo año y probado con éxito en el Puerto de Paita. Se realizaron diversas inmersiones logrando descender hasta 12 metros de profundidad por un tiempo de 1/2 hora a 3 nudos de velocidad.

Esta original embarcación media 48 pies de eslora por 7 de manga. Fue construido con planchas de fierro de 1/4 de pulgada, sus escotillas eran estancas por frizas de jebe,tenía refuerzos de cuadernas cada 3 pies, sus 2 tubos de aire podían subir y bajar manualmente los cuales tenían una función de admisión y escape de aire al interior auxiliados por un ventilador de aspas, el tanque de agua contaba con niveles para conocer las lecturas del lastre durante la inmersión, .. también se contaban con 2 barómetros de mercurio, uno media la presión interior y el otro estaba conectado por un extremo al mar haciendo la función de manómetro de profundidad. Igualmente, la hélice, que era de doble pala, se propulsaba por el trabajo muscular de 8 hombres sobre un eje de 7 pies de largo, el que accionaba al par de la hélice, la bomba de achique y al ventilador.

.. Luego este sumergible fue probado con éxito en la bahía del Callao ante la presencia de las autoridades navales de la época, y es así que se aprueba el inicio de la construcción de otro sumergible con características superiores de diseño, pretendiéndose eliminar los 2 tubos de aire, empleando aire comprimido para que respire la tripulación, así también se buscaba obtener una mayor velocidad de avance. Pero, el apoyo al se suspendió debido a que el Ejército Chileno estaba al sur de Lima, entonces se ordenó el empleo inmediato del submarino construido en Paita contra los blindados B. Encalada y Cochrane. El plan consistía en llegar en inmersión hasta los buques enemigos, colocarse bajo la quilla de éstos, luego, soltando las amarras de los torpedos, que por su flotabilidad positiva debían adherirse a la carena de los buques atacados y explotar, por una mecha de tiempo; pero éstos se alejaron de la bahía del Callao al haberse producido una infidencia que los alertó del ataque. Posteriormente, al ser ocupada la ciudad de Lima, el submarino de Blume fue hundido junto con el resto de la Escuadra Peruana.

FEDERICO BLUME OTHON (artículo publicado en el Blog de Miguel Gallegos Velarde y tomado de la revista “Cobre" de la Southern Copper Corp.)
Federico Blume nació en Las Antillas danesas en agosto de 1831. Estudió en la Escuela Industrial de Berlín y se graduó de ingeniero en Hannover. Luego de trabajar en Alemania lo hizo en importantes obras públicas en Cuba. Fue ingeniero jefe de la construcción de varios ferrocarriles en Estados Unidos e igualmente en Chile donde ejecutó el trazo del ferrocarril Santiago - Valparaíso y luego los de Copiapó - Caldera y el de Santiago a Talca.

En 1857 vino al Perú y dirigió los trazos de los ferrocarriles de Arequipa a Mollendo, de Iquique a La Noria, de Tacna a Arica, de Ancón a Chancay, del Ferrocarril Central y el de Paita a Piura. Realizó también en nuestro país el tendido de las redes de agua potable de Chorrillos y varios puentes y edificios. En 1867, invitado a comer a Palacio por el Presidente Juan Antonio Pezet conoció allí a doña Enriqueta Corbacho y Tirado, contrayendo matrimonio con esta dama peruana en 1872. Afincado en nuestro país, casado con dama peruana e hijos igualmente peruanos, Federico Blume tomó gran cariño por el Perú, y como el mejor de los peruanos deseaba fervientemente ver libre a nuestra patria del dominio marítimo que nos imponía el país sureño debido a la supremacía de su armada, capturado ya el célebre monitor "en algún punto entre Santiago y Tacna" según los vagos informes de aquella época.

SE PRUEBA EL PRIMER SUBMARINO
Años antes, durante las guerras napoleónicas entre Francia e Inglaterra, el ingeniero norteamericano Richard Fulton hizo interesantes investigaciones sobre navegación submarina, llegando a elaborar los planos para la construcción de un sumergible. Sin embargo, el primer ministro británico William Pitt, ordenó paralizar el proyecto y la corona británica compró a Fulton el invento y lo archivó. Las autoridades inglesas confiaban más en su poderosa flota de superficie que en un arma secreta que, de llegar a manos enemigas podría hacer peligrar la hegemonía de su armada. En cuanto al invento de Federico Blume, este fue fruto de sus propias investigaciones y teorías.

En medio del mayor sigilo, como era de esperarse tratándose de una arma novísima, el "Toro Submarino" se deslizó al mar paiteño para su primera prueba de inmersión y navegación el 14 de octubre de 1879. Se desplazó bajo el agua a una velocidad de tres nudos a una profundidad de 12 pies demostrando su eficiencia. Todo un éxito. El sistema de ventilación bajo el agua funcionó perfectamente, podría afirmarse que fue el precursor del snorkel. Pero no sólo se trataba de crear un buque que navegara bajo la superficie y que no fuera visto por el enemigo, sino que también tenía que tener poder ofensivo para ser efectivo. Así lo había entendido Blume y para el efecto había creado también un ingenioso torpedo que transportado por el submarino debía ser colocado en las cercanías del las naves enemigas y, a manera de bomba de tiempo, explotaría luego con un poder destructor suficiente para hundir al más grande de los navíos de la época.

Durante los días siguientes Blume sometió al submarino a 19 inmersiones de casi una hora diaria, lo que le permitió poner la nave a punto. Los oficiales de la Armada Peruana consideraron que la prueba había tenido unos resultados muy satisfactorios y dieron fe de la demostración. Como resultado de la demostración, el general Manuel de Mendiburu, ministro de Guerra y de Marina, ordenó que el submarino fuera remolcado hasta el Callao por el capitán de navío Ezequiel Otoya con el fin de que fuera probado nuevamente con el mayor secreto. Finalizadas las pruebas con éxito, se decidió modificarlo mediante la instalación de un equipo motor activado por aire comprimido y una ventilación similar a la de los snorkels que luego utilizarían los alemanes en la Segunda Guerra Mundial. El general Mendiburu, asesorado por marinos de su confianza, quiso equiparlo ofensivamente con un torpedo. Sin embargo, Blume se opuso, ya que lo diseñó especialmente para que transportara una mina hidrostática capaz de adherirse al costado o debajo del casco de un buque enemigo. 

La primera tarea que se le confirió el Toro Submarino fue avanzar en la noche a una de los blindados enemigos, Almirante Cochrane y Blanco Encalada) que estaban anclados en la isla de San Lorenzo remolcando dos torpedos. El plan era pasar bajo uno de los blindados y soltar los torpedos, que, activados por un dispositivo de tiempo, explotarían hundiendo al objetivo. Sin embargo, cuando el Toro se preparaba para atacar y ya bajo 36 pies de agua, los chilenos, informado por sus espías, trasladaron sus buques y la misión fue abortada.

Blume gestionó a partir de ese momento la financiación de otro submarino similar pero más grande y con mayor radio de acción para salir a la caza de los navios invasores, pero a causa del caos reinante no logró su propósito. El bloqueo chileno y la inminencia de la ocupación de Lima llevó a la decisión del gobierno peruano de ordenar su hundimiento para que no cayera en manos del enemigo. Y así fue. El 16 de enero de 1881, el primer submarino de la armada peruana fue hundido frente al muelle de Fleteros, hoy Plaza Grau.

Algunos meses después, los chilenos lo reflotaron y trasladaron a Chile pero ahí se pierde su rastro.



14 de octubre 1879: Los oficiales peruanos identifican los restos mortales del comandante Miguel Grau, los que son trasladados a Mejillones de Bolivia, donde el Ilustrísimo Fontecilla es el primero que le ofrece una misa. (No se si ustedes se preguntaron, como yo lo hice cada vez que lo vi, ¿por qué el Guardián Ríos se llamaba “Guardián”? Al hallar la relación - si bien y como se puede esperar la relación tiene algunos errores en los nombres y apellidos - de nuestros héroes de Angamos enterrados en el hoy abandonado cementerio en Mejillones, comprendí que era por el Primer Guardián Tiburcio Ríos. Entonces me surgió una nueva incógnita, ¿en que consistía la labor de un Guardián? La respuesta la presento luego de la relación, hallada en www.todoababor.es , genial sitio marinero)


De los contramaestres, guardianes y patrones de lancha y bote a bordo
Los superiores inmediatos de la gente de mar eran los contramestres y guardianes. Entre los primeros había un primer contramaestre que era el principal responsable frente al comandante del buque y también era el que disponía a los segundos contramestres y guardianes en sus obligaciones. En su equivalente en el Ejército serían los sargentos para los contramaestres y cabos para los guardianes. La importancia del contramaestre a bordo era clave para tener una marinería obediente y a su vez mantener igualmente operativo el estado del navío. Tenía muchas cosas a su cargo, como veremos. Tener a bordo a un buen contramaestre primero era algo que todo buen comandante debía procurarse y pese a ser los contramaestres simples oficiales de mar eran respetados por los de guerra porque estos eran gente de mar muy experimentada.

Cuando un navío era armado para campaña el primer contramaestre, junto con sus ayudantes, el estado de los pañoles, jarcia y velas, bitas, guindastes, cáncamos para la motonería, argollas para bozas de cables y demás correspondiente al buen laboreo y firmeza de la maniobra. También debía revisar la arboladura de labor y respeto, como también el velamen, dando cuenta a su comandante de las faltas que notase. No hay que decir la importancia que en un buque a propulsión a vela tenía el buen estado de aquellas zonas que revisaba el contramaestre primero. Según lo dispusiese el comandante los contramestres eran los encargados de arreglar la estiba de un buque, algo muy importante para no perjudicar las cualidades veleras. Una mal estiba podía suponer perder nudos o hundir demasiado la proa o la popa en las cabezadas. Especial atención tenían los enormes barriles del agua a los que había que estar al tanto de su consumo para ir distribuyendo en la bodega continuamente esta carga para que no afectase a la estabilidad del navío.

Una vez que el navío estaba listo para salir de campaña el contramestre primero recibía y firmaba el pliego de cargo de todos los elementos correspondientes a su jurisdicción. Notificaba al oficial de detall (que normalmente solía ser el segundo comandante del buque) las cosas que no estuviesen de buen servicio y se necesitase cambiar, a fin de que se reemplazase lo más pronto posible. Todos sus pertrechos necesarios se almacenaban en los pañoles del contramaestre, entregando las llaves de acceso a los mismos al oficial de guardia que era el encargado de cederlas a los contramaestres cuando estos necesitasen abrirlos. Para custodia y cuidado de aquellos pertrechos el contramestre primero proponía al oficial de detall cuatro hombres de su confianza, de las clases de artilleros y marineros. Dos para ocuparse de los pañoles y otros dos para la bodega.

Diariamente los contramestres y guardianes revisaban los cables, así como la seguridad de la arboladura de respeto, la lancha, botes y las anclas. Así como el aparejo, su aseo y el de todo el casco. Siendo responsables de toda avería que se produjese por no haber revisado. Estos trabajos de inspección debían hacerse aún cuando no estuviesen de guardia.

El primer contramestre siempre tenía que estar presente, aún no estando de guardia, en las maniobras marineras de consideración. Así como en el embarco y desembarco de víveres, pertrechos o colocación de pesos. Para todas estas maniobras los contramestres y guardianes usaban el pito, el popular chifle con su característico silbido. 

Los guardianes y cabos de guardia eran los que se ocupaban además de la instrucción marinera  de los marineros y grumetes poco expertos, y con especialidad de los pajes a los que tenían que tener una especial vigilancia porque al ser poco menos que niños eran los más débiles a bordo. Los guardianes debían vigilar que las faenas en la mar se hicieran en el mayor silencio y que no se oyera más voz que la de mando. Tenían que ocuparse de que los cabos de labor estuviesen siempre dispuestos y zafos y poner marineros allí donde hiciera falta. 

En puerto tanto los contramestres como los guardianes hacían guardias de 24 horas y en la mar cada 4. El primero y segundo contramestre en el alcázar y los guardianes en el castillo. Estando todos subordinados a los oficiales de guardia. En proximidad de combate o tempestad era obligación de estos oficiales de mar el preparar todos los pertrechos y utensilios correspondientes y necesarios para dichos casos. El destino en combate del primer contramestre era sobre el  alcázar, junto al comandante, su segundo contramestre en el castillo y los guardianes donde les señalase el comandante.

Los contramestres y guardianes debían ser obedecidos y respetados por toda la gente de mar. A estos debían mandarlos con tesón pero sin excederse ni faltar a la moderación en los castigos, evitando familiaridades y tratos con la marinería.

Como hemos comentado los contramestres y guardianes eran oficiales de mar que estaban subordinados a los de guerra a cuyas órdenes debían obedecer sin réplica, aunque en las faenas peligrosas podrían aconsejar a estos sobre lo que su práctica les sugiriera para el mejor desempeño y acierto. Un buen comandante no hacía oídos sordos a lo que un experimentado contramestre le aconsejaba hacer en alguna maniobra difícil. La experiencia es un grado y más en alta mar.

El primer contramestre o el que estuviese de guardia tenía la obligación en puerto de dar parte al oficial de guardia de aquellos hombres que no hubieran regresado del permiso a dormir a bordo. Así mismo ellos no podían abandonar el buque sin licencia del oficial de guardia a quien debían presentarse a él a la vuelta en caso de tenerla.

Todos los consumos de los géneros a cargo del contramestre debían ser notificados al comandante o al oficial de detall.

Los patrones de lancha y bote eran considerados oficiales de mar, inferiores a los segundos guardianes y por tanto bajo las órdenes de contramestres y guardianes. Los patrones eran marineros experimentados distinguidos por su conducta e inteligencia. Debían hacerse respetar por la gente a su cargo, que eran los tripulantes de la embarcación menor a su cargo. Debían tener sus embarcaciones siempre aseadas y dispuestas para su utilización en cualquier momento. Eran responsables de su cuidado hasta el punto de tener que pagar las reparaciones que por su negligencia o falta de celo sucedieran. Para ello, en puerto donde solían estar en el agua en el costado del buque o en muelle, tenían siempre de guardia constante en sus embarcaciones dos o tres individuos de su dotación y los restantes la hacían de noche a bordo cuando les tocaba como a los demás de la tripulación. En la mar hacían la misma guardia pero en el alcázar los de los botes y en el castillo los de la lancha, conservando igual destino para combate.

Si faltase en los muelles a la hora prefijada de recogida de tripulación, la lancha de algún buque, los patrones de las otras embarcaciones estaban obligados a recoger a la gente. Todos los patrones estaban obligados a no admitir individuo alguno, ropa ni otros géneros sin consentimiento del oficial de guardia, pena de ser castigados ellos mismos a proporción del delito. Para ello era obligación registrar las embarcaciones, asegurándose de que no se ocultaba nada debajo de las bancadas, ni aún de las panas al desatracarse de cualquier bajel, así como tener en su poder las llaves de las cerraduras de los cajones.




14 de octubre 1977: Se inaugura la nueva Base Naval de Madre de Dios. 


14 de octubre 1926: Se declara Prócer de la Independencia Nacional al vicealmirante Martín Jorge Guise. 


14 de octubre 1986: El vicealmirante Jerónimo Cafferata Marazzi, quien fuera Comandante General de la Marina, es herido en un atentado terrorista, a consecuencia del cual fallece al día siguiente. 

El crimen del vicealmirante Cafferata (Diario Correo - 26 octubre 2016)

​El martes 14 de octubre de 1986, a 9 y 19 horas, cuando se desplazaba en su vehículo, el vicealmirante Jerónimo Cafferata Marazzi fue interceptado por delincuentes terroristas de Sendero Luminoso en el cruce de las avenidas Mariscal Castilla y República de Panamá, frente al restaurante “El Cortijo” (hoy Plaza Vea), en el distrito de Surco. Los delincuentes descendieron del vehículo que los transportaba y dispararon contra la camioneta con ráfagas de ametralladora, hiriéndolo gravemente. La camioneta del almirante recibió 18 impactos de bala. Una le rozó la cabeza, otra le impactó en el hombro izquierdo y la tercera en el abdomen. Cuando una terrorista se acercaba al almirante con la intención de darle un tiro de gracia, se escucharon las sirenas de un patrullero que se aproximaba. Los terroristas corrieron hacia la pista, y al cruzar la berma central de la avenida Mariscal Castilla, fueron repelidos a tiros por un transeúnte, resultando herido uno de los asesinos en un brazo y un hombro. Mientras el herido y otros dos subían a un vehículo marca Ford, la mujer lanzó un petardo de dinamita que les permitió cubrir su fuga por la calle Las Magnolias. El vehículo, al llegar a la esquina, voltea por Las Magnolias y se pierde de vista.

El chofer de la camioneta, que también fue herido, y el agente de seguridad del almirante, que salió ileso, lo condujeron al Hospital Casimiro Ulloa; momentos después se hizo presente el comandante general de la Marina, almirante Víctor Nicolini del Castillo, acompañado de un equipo de médicos especialistas del Centro Médico Naval, que se sumaron a los especialistas de dicho nosocomio.

El almirante Cafferata fue sometido a una riesgosa intervención quirúrgica de varias horas. Al final del día, y pese a su gravedad, lograron estabilizarlo y trasladarlo al Centro Médico Naval. Los médicos recomendaron enviarlo de urgencia a Estados Unidos por su estado crítico. Al día siguiente, fue trasladado en una ambulancia especial al Grupo N° 8 de la Fuerza Aérea, de donde partió con destino al Hospital Johns Hopkins en Baltimore, Maryland, Estados Unidos, uno de los mejores del mundo.

El domingo 26, a las 16 horas, el almirante Cafferata falleció pese a todos los esfuerzos realizados. El miércoles 29 sus restos fueron traídos al Perú, iniciándose el cortejo fúnebre en la Base Aeronaval del Callao hacia la Basílica Stella Maris del Centro Médico Naval, donde se le rindió honores de ministro de Estado. A las 17 y 30 horas, fue sepultado en el cementerio La Planicie.

Han pasado más de 30 años, los niños de ayer son los hombres de hoy y muchos hechos han pasado al olvido. La juventud actual no tiene idea de la tragedia que vivió nuestra patria ni de sus repercusiones en los ámbitos político, social y económico. Quienes de una u otra forma participamos en la lucha por la pacificación de nuestro país hemos mantenido en secreto nuestras vivencias de aquella lucha. Hasta ahora, nuestras experiencias habían sido narradas solamente en pequeños grupos de amigos, impidiendo así que las generaciones venideras conocieran la participación y el aporte de los miembros de la Marina de Guerra del Perú en la histórica victoria de nuestra nación sobre el terrorismo. Por ello, honor y gloria a nuestros héroes que dieron la vida por la pacificación de nuestra patria, y a nuestros compañeros que en cumplimiento del deber sufrieron lesiones irrecuperables, dando demostración de su entrega y sacrificio, y que agrupados en la Brigada Azul y Oro son testimonio viviente de cuánto somos capaces los marinos al momento de ser llamados por la patria.


EFEMÉRIDES MARÍTIMAS Y NAVALES


Colaboración del C. de N. Edgardo Loret de Mola
Responsable de la edición: Rosario Yika Uribe

Fuente: Cinco siglos del destino marítimo  del Perú, de Esperanza Navarro Pantac: Instituto de Estudios Histórico-Marítimos del Perú, 2016

Efemérides Navales de Hoy 16 octubre




16 de octubre 1926: Los restos del vicealmirante Martín Jorge Guise son trasladados al Panteón Nacional de los Próceres. 

CRÓNICA: el Panteón de los Próceres, un santuario cívico (artículo de Henry F López Tafur publicado por el Comercio el 30 julio 2011)
Esta estructura reúne gran parte de la historia de los libertadores del Perú. Aquí se conservan los restos de 24 próceres de la independencia y 41 efigies.

Cobijada por la estructura de una armoniosa y fina arquitectura religiosa colonial del siglo XVIII se guardan los restos y efigies de destacados peruanos y extranjeros que lucharon por la independencia de nuestro país. Han pasado 86 años desde su inauguración, el 9 de diciembre de 1924, y en esta semana de la patria se respiran aires de orgullo nacional en este imponente santuario cívico y religioso conocido como el Panteón de los Próceres.

“La inauguración del panteón fue un acto apoteósico”, comenta el magíster en Historia y docente de la PUCP Juan Luis Orrego, quien explica que cuando se inauguró el panteón llegó el primer cuerpo: el de Simón Rodríguez (1769-1854), el mítico maestro de Simón Bolívar, el cual fue trasladado desde la iglesia del pueblo de Amotape (Piura), donde estaba sepultado.

“Los restos fueron traídos en barco hasta el Callao y luego trasladados en tren hacia la Estación de Desamparados. Después fueron llevados en procesión hasta el Parque Universitario, donde se encuentra el panteón”, agrega Orrego. La inauguración contó con la presencia del presidente de ese entonces Augusto B. Leguía y varias delegaciones internacionales que habían llegado a Lima para celebrar el centenario de la Batalla de Ayacucho, gesta heroica que significó el final definitivo del dominio colonial español en América del Sur.


HONORABLE PANTEÓN
“Libertadores de América, son los héroes del continente. Quien quisiera proclamarlos héroes exclusivos de patrias egoístas, rebajaría el sentido humano de vuestra gloria. Por eso esta tumba no está destinada solo a los héroes del Perú, sino a los héroes de América”, dijo Leguía durante la inauguración, según publicó El Comercio el 11 de diciembre de 1924. Por ello en el Panteón de los Próceres no solo se guardan los restos de personajes peruanos, sino también extranjeros.

De los primeros destacan Ramón Castilla, Hipólito Unanue, Pascual Saco Oliveros y Andrés Rázuri, quien hizo caso omiso a la orden de retirada en la Batalla de Junín y lanzó a los húsares sobre la caballería realista. También están los restos de José Bernardo Alcedo y José de la Torre Ugarte, autores del himno nacional, y de la chorrillana que crio a José Olaya, Juana de Dios Manrique de Luna, la única mujer del panteón.


Entre los extranjeros figuran el vicealmirante Martin George Guise y el gran mariscal William Miller, ingleses claves en la lucha contra los realistas; el uruguayo Juan Espinosa de los Monteros, que empezó a luchar por la independencia a los 12 años, y el argentino Mariano Necochea, quien recibió siete heridas de sable en la Batalla de Junín.

En total, el panteón guarda los restos de 24 personas y 41 efigies. De estas últimas destacan las de don José de San Martín, Simón Bolívar, Túpac Amaru, José Olaya y Micaela Bastidas.

El general de brigada EP Herrmann Hamann, presidente del Centro de Estudios Histórico Militares del Perú, entidad que desde 1953 tiene el encargo de preservar el Panteón de los Próceres, destaca que en el lugar también se hace un repaso de toda la campaña de próceres y precursores para conseguir la independencia nacional y su posterior consolidación. “Este lugar es muy ilustrativo. La gente viene acá y hace una revisión de todo lo que constituye nuestra independencia, desde antes y después”, señala Hamann al señalar una de las placas donde se mencionan nombres y fechas de las batallas libradas por la independencia.

“Este es el esfuerzo peruano desde la época del Virreinato para recuperar la libertad rechazando la presencia monárquica en nuestro país”, finaliza.

PARA RECORDAR

Más de 400 años de historia
El Panteón de los Próceres se encuentra en el Parque Universitario, en la esquina con el Jr. Azángaro. Primero fue capilla de los novicios jesuitas, desde 1606, y al ser expulsados, en 1767, se convirtió en la iglesia del Real Colegio de San Carlos. Es una cripta dentro de esta antigua iglesia —actual Centro Cultural de la Universidad de San Marcos—que guarda los restos de los héroes de la Independencia del Perú. La Iglesia originalmente perteneció al noviciado jesuita de San Antonio Abad del Cusco, pero fue trasladada después de que los jesuitas fueron expulsados de los territorios españoles. En 1924, los restos de varios héroes de las guerras de independencia (1821-1824) fueron trasladados a la cripta debajo del altar y la iglesia pasó a llamarse "Panteón de los Próceres”.

El terremoto de 1746 modificó gran parte de su estructura original. En 1876 pasó a ser capilla de la Universidad de San Marcos y luego, el 29 de junio de 1921, se convirtió en el Panteón de los Próceres, pero recién fue inaugurado el 9 de diciembre de 1924. En 1924, los restos de varios héroes de las guerras de independencia (1821-1824) fueron trasladados a la cripta debajo del altar y la iglesia pasó a llamarse "Panteón de los Próceres”.

El recordado historiador Gustavo Pons Muzzo calificó como joya arquitectónica el bello altar mayor del panteón en el cual se celebraban, hasta hace algunos años, oficios conmemorativos de la independencia nacional.

El general de brigada EP Herrmann Hamann, presidente del Centro de Estudios Histórico Militares del Perú (Cehmp), a cargo del recinto, informa que el Panteón de los Próceres está abierto a todo el público de lunes a domingo, desde las 10 a.m. hasta las 5 p.m.


VICEALMIRANTE JORGE MARTIN GUISE

Martín George Guise (n. como Martin Guisse el 12 de marzo de 1780, Gloucestershire, Inglaterra —- Guayaquil, 23 de noviembre de 1828) fue un oficial de la Marina Real Británica, en la cual sirvió durante las guerras napoleónicas, que se trasladó a América del Sur para ofrecer sus servicios a la causa de la independencia y que años más tarde asumió el cargo de Comandante General de la Marina de Guerra del Perú de la cual fue también fundador.

Nació en el condado de Gloucestershire en 1780 en el seno de una familia de la nobleza local. Fue hijo de Sir John Guise, 1.er baronet, y de la dama Elizabeth Wright.1 Su padre fue teniente coronel del la Royal South Gloucestershire Militia y obtuvo el título de baronet en 1783. Se inició a los quince años como cadete de la marina británica en Malborough. Sus primeros tres años como marino los pasó en la fragata Jason formando parte de la escuadra corsaria con la que Sir John Borlase hostilizaba las rutas marinas en la costa norte de Francia. Sirvió después en los navios de línea London, Ville de Paris y Foudroyant siendo promovido a teniente en 1801.

En 1808 tomo parte de la legendaria Batalla de Trafalgar en la cual el almirante Nelson derrotó a la flota francoespañola de Napoleón, en 1809 sirvió como ayudante de campo de Sir George Berkeley, vicealmirante que fue destinado a Lisboa para apoyar a la recientemente desembarcada expedición del futuro duque de Wellington el cual lograría expulsar a las tropas francesas de la península ibérica. Tiempo después Guise fue destinado al buque Conqueror en el cual presto servicio en las costas mediterráneas de España participando del bloqueo de Tolón bajo el mando de Sir Charles Cotton. Entre 1811 y 1813 estuvo destinado a las indias occidentales donde comandó los buques Liberty y Swaggerer antes de su retorno a Inglaterra. Fue ascendido a comandante en 1815 y tras el fin de las guerras napoleónicas tuvo a su mando el buque Devastation.2

Guise fue un hombre activo y aventurero por lo que al terminar la guerra en Europa y al igual que otros marinos británicos como el vicealmirante Thomas Cochrane, renunció a la marina británica, compró y armó su propia nave, el Hecate, y echo rumbo a América para nunca volver a su tierra natal. Ofreció sus servicios al gobierno chileno al que entrego su bergantín de 18 cañones, ahora rebautizado como Galvarino, y del cual obtuvo el mando de la fragata Lautaro, armada con 50 cañones.

El rol de Guise en las batallas era seguido por una serie de significantes, y a la vez frecuentes, discusiones con Cochrane. Formó parte de la flota chilena que condujo a la expedición libertadora de José de San Martín al Perú. Estuvo durante el tercer bloqueo del Callao que impuso Cochrane, en la que participó en la captura de la fragata Esmeralda, el buque más poderoso que los españoles tenían en el Callao.

Al retiro de Cochrane, San Martín nombró a Guise contralmirante de la recientemente creada escuadra peruana. Durante el resto de la guerra colaboró transportando tropas y destruyendo barcos españoles. También participó en el bloqueo del puerto del Callao en 1824, ya que había sido retomado por los realistas tras la Sublevación del Callao. Su bloqueo en este puerto fue interrumpido ese año por una expedición naval española al mando del capitán de navío Roque Guruceta, con quien se batió, sin resultados concluyentes en octubre de ese año. Al partir la escuadra española al sur, con destino al puerto de Quilca, Guise se dirigió al astillero Guayaquil. El bloqueo del Callao sería retomado el 7 de enero de 1825 por una escuadra combinada de Chile, Perú y la Gran Colombia bajo el mando del vicealmirante chileno Manuel Blanco Encalada. El Callao se rendiría el 23 de enero de 1826.

El 7 de enero de 1825, fue apresado por el general bolivariano Juan Paz del Castillo. Según Basadre, Paz del Castillo enemigo de aquél, deseoso de humillar al Perú, interpretó mal las razones de Guise y lo hizo apresar y lo puso incomunicado. Bolívar dio la orden de llevarlo a Cuenca, pero su estado de salud lo impidió. Luego fue llevado a Lima en gran escándalo, y el 5 de mayo de 1826 se le lleva a juicio y se le mantuvo preso.

Cuando Bolívar se retiró del Perú, el Consejo de Guerra a cargo del juicio entró en autonomía y ordenó la libertad de Guise el 26 de septiembre de 1826. Se le restituyó el cargo de Vicealmirante de la escuadra. Y además se mandó pedir "la satisfacción que merecen el agravio e insulto nacional hechos por el Gobernador de Guayaquil en su persona (Guise) y la bandera de nuestra República". Fue el congreso en 1828 y la presidencia de La Mar, los que hicieron efectiva las resoluciones.

Cuando la guerra contra la Gran Colombia estalló en 1828, fue llamado nuevamente al servicio para que comande la marina peruana. Su expedición sostuvo victoriosos combates en la rada de Guayaquil, pero el almirante Guise fue mortalmente herido al explotar una granada en la cubierta de la fragata Presidente (22 de noviembre de 1828). Le sucedió en el mando el segundo jefe de la escuadra, José Boterín, quien logró finalmente acallar las defensas de Guayaquil, obteniendo su rendición el 19 de enero de 1829 de manos del almirante Juan Illingworth Hunt.

Su cuerpo fue enviado al Callao con honor, y fue sepultado en ese lugar arropado como un monje franciscano. En 1926, sus restos fueron exhumados y transferidos al Panteón de los Próceres en Lima.

En 1827, Guise había contraído matrimonio con la dama limeña Juana María del Valle y Riestra, hermana del coronel Miguel Valle Riestra. La pareja tuvo dos hijas, la primera murió a corta edad y la otra, Mercedes Carlota Guise Valle Riestra, se casó con el vice-cónsul Juan Dartnell Loder.

Fueron bisnietos suyos, el aviador peruano Jorge Chávez (quien falleció tras ser el primer piloto en atravesar los Alpes), el diplomático Emilio Althaus Dartnell y el banquero Clemente de Althaus Dartnell.

El Colegio Almirante Guise situado en el distrito de Santa Beatriz y el Liceo Naval Almirante Guise, alma máter de los hijos de los oficiales de la Marina de Guerra del Perú, fueron nombrados en su honor. También, la Casa Azul en el Colegio Markham fue nombrada en su honor.

Calles en distintas ciudades del Perú y en la ciudad de Buenos Aires llevan su nombre.


16 de octubre 1992: El Honorable Concejo Municipal de La Paz declara a Miguel Grau “Hijo Predilecto” (póstumo) de la ciudad de Nuestra Señora de La Paz. (No he podido encontrar referencias gráficas a la declaración de Grau como Hijo Predilecto de la ciudad de Nuestra Señora de La Paz, por lo que me permito incluir dos artículos referidos a Grau, Héroe Binacional de Perú y Bolivia)

Miguel Grau "héroe binacional”  (Artículo publicado el 8 de octubre del 2014 por Bolivia.com)

Esa proclamación se dio en un acto que se conmemoró los 135 años del Combate Naval de Angamos y el 193 aniversario de la Marina de Guerra del Perú, en la ciudad de La Paz.


Bolivia y Perú proclamaron el martes al marino y militar peruano Miguel Grau como "héroe binacional" por su lealtad, coraje, humanidad, temple y gallardía, características que brillaron, particularmente, en la Guerra del Pacífico (1879-1883), conflicto bélico que enfrentó a ambos países contra Chile.

El 8 de Octubre de 1879, Grau, al mando del Monitor Huáscar y la Corbeta Unión, frente a Punta Angamos, en el entonces Litoral boliviano enfrentó un duro combate.

Según varios escritores, esa mañana la historia le reservó un lugar en la inmortalidad en defensa de la soberanía e integridad territorial, y fue declarado héroe del Perú y Bolivia.

"El legado de honor y heroísmo de Don Miguel Grau, constituye un referente en la histórica relación de los pueblos del Perú y Bolivia", remarcó el jefe de Estado Mayor de la Armada boliviana, Waldo Leonel Calla.

Afirmó que Grau es el símbolo de una herencia compartida, de un sentimiento de hermandad que se forjó más allá del calor de una guerra, "es un ícono inspirador que alimenta y fortalece la inagotable labor de construir cada vez con mayor empeño una relación de entendimiento entre peruanos y bolivianos", matizó.

Por su parte, el agregado de Defensa Naval de la Embajada del Perú, José Armas Calasich, rindió homenaje al "héroe binacional", Miguel Grau Seminario.

"Hoy congregados en esta plaza, rendimos un homenaje a nuestro héroe binacional, peruano boliviano Don Miguel Grau Seminario y a sus compañeros en la gloria que perecieron junto a él, en el monitor Huáscar durante la Batalla Naval de Angamos", sustentó.

A su juicio,  Grau representa el modelo de ciudadano y marino, "su sólo nombre inspira respeto, admiración y un ideal a seguir", complementó.

El acto, participaron la embajadora de Perú en Bolivia, Silvia Alfaro Espinosa, autoridades militares de la Armada Boliviana, una delegación diplomática del Perú e invitados especiales.

El 6 de octubre de 1989, el Congreso Nacional de Bolivia, en reconocimiento al valor y heroísmo del almirante Miguel Grau, lo declaró oficialmente héroe nacional de Bolivia.

Cada 8 de octubre la Armada boliviana y la Marina de Guerra del Perú conmemoran conjuntamente la heroica actuación del "Caballero de los mares" en la Guerra del Pacífico.

En Perú, Grau es considerado héroe máximo de la Marina de Guerra de ese país y uno de los jefes militares más famosos de las Américas.

Asimismo, a razón de una encuesta a fines del siglo XX, se le denominó "El peruano del Milenio". ABI


Ofrenda floral al Busto de Miguel Grau en Cochabamba (Noticia de la Universidad Franz Tamayo - UNIFRANZ publicada en su web el 26 de abril del 2017)

La máxima autoridad de la sede Cochabamba Ing. Rolando López López, acompañó al Embajador del Perú en Bolivia el Sr. Félix Ricardo Denegri Boza, al Cónsul General del Perú, Sr.  José Luis Vicente Torres Seguín y al Acalde de la ciudad de Cochabamba José María Leyes, en la ofrenda floral realizada en homenaje al comandante Miguel Grau héroe peruano quien se constituyó en el mayor obstáculo de la Armada chilena que deseaba consagrar su supremacía en el Pacífico.











EFEMÉRIDES MARÍTIMAS Y NAVALES



Colaboración del C. de N. Edgardo Loret de Mola
Responsable de la edición: Rosario Yika Uribe

Fuente: Cinco siglos del destino marítimo  del Perú, de Esperanza Navarro Pantac: Instituto de Estudios Histórico-Marítimos del Perú, 2016

Efemérides Navales de Hoy 15 octubre




15 de octubre 1821: Por decreto del Protectorado se establece el bloqueo desde el puerto de Nasca hasta el de Cobija, con inclusión de ambos. Son las primeras operaciones de la Armada Peruana, que nace con la misión de “libertar a todos los pueblos que son parte integrante del territorio del Estado”. (El mapa pertenece a la Rumsey Historical Map Collection. Los autores del mapa fueron Adrien H Brue y E Levasseur. Fue publicado en 1875 por el Institute Geographique de Paris. Escala original 1:8,500,00 - la imagen es de muy buena calidad por lo que si la bajan a sus computadoras, podrán ampliarla para poder ver detalles pequeños sin pérdida de resolución)









15 de octubre 1849: Arriba al puerto del Callao la barca danesa Frederick Wilhem conduciendo a los primeros 75 culíes chinos que llegan al Perú. 

Las siguientes líneas son tomadas del libro “W.R. Grace & Co., Los Años Formativos 1850 - 1930” de Lawrence A. Clayton, traducido por Lorena Toledo Valdez.







15 de octubre 1915: El sumergible Ferré sufre un accidente debido a una falla en sus motores eléctricos mientras navegaba debajo del velero Omega en el Callao. Como producto de la colisión, se averían las superestructuras y los periscopios. El comandante del Ferré es César A. Valdivieso; el ingeniero encargado de los motores Diesel es el ingeniero capitán de corbeta David Maurer. La serenidad y valentía tanto de los jefes como de la tripulación permiten evitar la tragedia.


15 de octubre 1984: La patrulla de combate de la Base Contrasubversiva de San Francisco se enfrenta con las fuerzas de la subversión en la localidad de San Pedro. 


15 de octubre 1984: La patrulla de combate de la Base Contrasubversiva de San Francisco se enfrenta con las fuerzas de la subversión en la localidad de Santa Rosa.